En la asotea, fumo un cigarrillo (un hábito reminiscente).La madrugada y
el cigarro, el cielo y el humo, la garua y la marcha deteriorada del
viento; todo converje para recordar un momento, un instante, contigo.
Tiembla la garua en tu cabello.
La vida me otorgó la razón de felicidad que uno se imagina puede sentir,
no supe conducirla y hoy, trago mis culpas con leves nociones de sudor o
lagrimas, no sé. Intento austeramente levantar la dicha que me hacia soportar el
lento proceso de muerte que es la vida. Siento fulgurar aquello que preveía, no tengo orientación para caminar, con el ejemplo de Melgar planeo ir a luchar mi muerte en alguna guerra sin sentido.
Los hombres de letras, la mayoría, muere solo manteniendo un amor cortés -el más puro- hacia su musa. Otros, tenemos algo, no sé si sea suerte o el significado de la alegría y el fin humano, tenemos o tuvimos a la musa, a la inspiración viva a nuestro lado. Es la propia fortuna.
El dolor no es algo negociable, se gesta por si solo entre las fauces del corazón, no sé si es frío o caliente lo que siento dentro, solo sé que es dolor y mis lagrimas son prueba de eso.
Contaré algo que hice y quizá no me supe explicar. Le regalé a mi musa una almendra en su cumpleaños, sé lo di no por tacañería ni por fastidiar, se lo dí como alivio para afrontar la muerte juntos. Me imagine postrado en una cama, con ella sentada al lado tomandome la mano, mientras la muerte me acosaba y yo resistiendo, porqué la muerte es triste cuando se tiene alguien por quien vivir, y que este alguien haya nutrido la misma, peor. Comprendí que los últimos minutos de existencia serian de angustia, no es la optima forma de retirarse. Cavilo que en los últimos instantes Ella sacaría la semilla, yo la veré y comprenderé que sus ojos de mar fueron sufientes para ahogar mis penas, que ella fue mi savia y complemento. Muchas cosas pasaran por mi cabeza, seguro mucho más complejas que lo que proyecté; un viejo ya maduro, pensará el verso mas precioso y se lo llevará con él.
Conmemoré, hoy, con el manso rigor que causa tu ausencia, mi gastada vida.
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29 de noviembre de 2013
5 de julio de 2013
A 30 minutos
Published :
1:59
Para nuestro encuentro me preparo sin saber que hacer para evitar lo funesto, incierto al principio, pero real en medida que me voy acercando al lugar acordado, el lugar de algunas anécdotas sin contar y que se archivara solo para los dos.
El invierno se hace presente, me hace sentir su frío implacable o ¿soy yo y mi nerviosismo elevado?.
La hora pactada hacia su entrada triunfal con una alarma ruidosa desde mi aparato móvil, poniéndome los pelos como escarpias mientras mi mirada se eleva por la acera buscando tu cálida y delicada silueta fácilmente distinguible del resto de opacas y monótonas formas.
Los ruidosos carros sin animo de mostrar su piedad ante mi luto se mueven y paran mientras el sol cae como mis sentidos inmutables al alarido maquinal.
Son las 6 con 20 minutos de retraso llegas caminando con aire preocupado y distraído como quien ordena palabras para hacer menos perecedero el final. El viento me lleva hacia ti, un cordial saludo y caminamos hacia el parque en donde se vivió la mayoría de nuestro amor. Llegamos y la banca que siempre utilizamos estaba ocupada, así que nos sentamos en otra. -Quizás fue la banca- me digo a mi mismo a veces queriendo consolarme en algo y suelto una leve risa al final.
Las palabras comienzan a mezclarse para dar un veredicto, la resolución de nuestro amor, un acuerdo o el termino. Fue una larga conversación con aclaraciones y disconformidades, pero llego al final, el tiempo se me hizo escaso y la mente aletargada.
Se hace tarde, te tienes que ir, me dispongo a acompañarte mientras distantes caminábamos juntos. A una cuadra del final del camino mi alarma se enciende -Tienes que decirle todo o luego te arrepentirás- así sonaba la alarma.
Entramos a una callejuela, mis ojos avistan el fin del camino, previendo que ya no habrá otra caminata contigo, mis ojos se llenan de lágrimas por sus propios vaticinios y atino a decirte lo mucho que significas para mí , la persona buena y especial que me demostraste ser, a pesar de tu vida pesada te diste tiempo para quererme, tiempo el cual lo acepto... no aproveche. Pensé mucho.. sentí poco, si esos pensamientos los hubiese transformado en cariño, abrazos o besos en la frente, quizás las cosas hubieran resultado diferente, yo podría haberlo hecho mejor. Conquistaste a este chico triste y encantado, pero no supe darte días nuevos.
Un último abrazo y sollozando nos despedimos, tome tu mano mientras girabas, al dar media vuelta tu delicada mano se deslizo sobre la mía hasta que la punta de tus dedos dejaron de rozar con los míos y me dejaran en el aire vacío. Supe que era el final, supe que ya no regresaría al "lugar de siempre", al lugar que esta... a 30 minutos.
Para Eliana, todavía.
El invierno se hace presente, me hace sentir su frío implacable o ¿soy yo y mi nerviosismo elevado?.
La hora pactada hacia su entrada triunfal con una alarma ruidosa desde mi aparato móvil, poniéndome los pelos como escarpias mientras mi mirada se eleva por la acera buscando tu cálida y delicada silueta fácilmente distinguible del resto de opacas y monótonas formas.
Los ruidosos carros sin animo de mostrar su piedad ante mi luto se mueven y paran mientras el sol cae como mis sentidos inmutables al alarido maquinal.
Son las 6 con 20 minutos de retraso llegas caminando con aire preocupado y distraído como quien ordena palabras para hacer menos perecedero el final. El viento me lleva hacia ti, un cordial saludo y caminamos hacia el parque en donde se vivió la mayoría de nuestro amor. Llegamos y la banca que siempre utilizamos estaba ocupada, así que nos sentamos en otra. -Quizás fue la banca- me digo a mi mismo a veces queriendo consolarme en algo y suelto una leve risa al final.
Las palabras comienzan a mezclarse para dar un veredicto, la resolución de nuestro amor, un acuerdo o el termino. Fue una larga conversación con aclaraciones y disconformidades, pero llego al final, el tiempo se me hizo escaso y la mente aletargada.
Se hace tarde, te tienes que ir, me dispongo a acompañarte mientras distantes caminábamos juntos. A una cuadra del final del camino mi alarma se enciende -Tienes que decirle todo o luego te arrepentirás- así sonaba la alarma.
Entramos a una callejuela, mis ojos avistan el fin del camino, previendo que ya no habrá otra caminata contigo, mis ojos se llenan de lágrimas por sus propios vaticinios y atino a decirte lo mucho que significas para mí , la persona buena y especial que me demostraste ser, a pesar de tu vida pesada te diste tiempo para quererme, tiempo el cual lo acepto... no aproveche. Pensé mucho.. sentí poco, si esos pensamientos los hubiese transformado en cariño, abrazos o besos en la frente, quizás las cosas hubieran resultado diferente, yo podría haberlo hecho mejor. Conquistaste a este chico triste y encantado, pero no supe darte días nuevos.
Un último abrazo y sollozando nos despedimos, tome tu mano mientras girabas, al dar media vuelta tu delicada mano se deslizo sobre la mía hasta que la punta de tus dedos dejaron de rozar con los míos y me dejaran en el aire vacío. Supe que era el final, supe que ya no regresaría al "lugar de siempre", al lugar que esta... a 30 minutos.
Para Eliana, todavía.
18 de mayo de 2013
The beginning is near
Published :
22:45
Y ahí estuvo el viajero,
preguntándose donde estaba, impaciente por saber hacia dónde iría, descolocado
por no saber quién era, así se pasó toda la noche reflexionando. Mirando el inconmensurable
cielo nocturno, lleno de puntos blancos, algunos nacientes, otros moribundos, pero
allí estaban.
-¿Qué son?- se
preguntó retóricamente.
Siguió
contemplando el magno cielo mientras se decía hacia sí mismo “Es solo una
figura plana en el techo del orbe o hay algo más allá que el mundo nuestro”, la
escalofriante sensación de ignorancia de todo lo que lo rodeaba le hacía sentir
pavor, un miedo profundo de lo desconocido, de lo ilimitado y vasto del “todo”.
Así se pasó toda la noche…
11 de mayo de 2013
El Corazón sabe a donde late
Published :
17:57
El viaje empezó sin complicaciones, de no ser por la negligencia
del ebrio piloto que no supo decir que “NO” aunque este ya preveía el mal
tiempo, hubiera sido mejor esperar a que la atmósfera se apacigüe, pero como
ser asertivos con la decisión de estos jóvenes padres, cuando su único hijo de
cinco años sufrió una grave caída y la zona más afectada era la cabeza.
Era inevitable un accidente, el aeroplano callo intempestivamente
hacia una árida zona despoblada. El cuerpo inerte del piloto yacía entre los
fierros retorcidos del avión como el de la joven pareja pero está aún con vida,
apenas respirando, se dieron un apretón de manos y dejaron que sus caricias
hablen por ellos, reposaron hasta que el aliento les volvió, comenzaron a decir
lo mucho que se querían entre lágrimas desprovistas de camino por sus mejillas.
La recepcionista contesto y
al escuchar el pedido del padre, se precipito en donde una enfermera,
esta puso el celular cerca del niño tendido en la cama aún inconsciente. El
padre empezó a decirle:
“Habrá fotos para que tengas un recuerdo de nosotros, nuestro
cariño del que necesitaras en la medida que crezcas, lo sé, te faltara, ya no
estaré para llevarte al parque y venzas la timidez, o tu madre para que te
arrope en las noches, (*tos, la sangre llenaba sus pulmones) lamento todo esto,
a pesar de todo, estaremos ahí para ti, siempre que te asfixies de problemas,
tu madre y yo soplaremos para que te refresques , cuídate, Te quiero… “ el
oxígeno se le acabo, murió agoviado.
Cuando la llamada finalizo, la enfermera vio caer una lágrima por
la mejilla del niño, mientras un ruido blanco y consecutivo se apoderaba del
electrocardiograma. Su corazón dejo de latir.
5 de mayo de 2013
"Brillante sobre el mic"
Published :
18:15
Aquí, sentado en mi tétrica sala, viendo a través de mi ventana el
cielo polucionado de esta ciudad, recuerdo ese viaje con mis amigos a la playa,
utilizando de pretexto “semana santa”, pretexto para desentendernos del mundo
monótono en el que nos sumimos.
Recuerdo los polos dejados a ras de la arena mientras corríamos
bestialmente al mar, el sol incandescente e implacable, los niños chapuceando a
orillas de la playa, las chicas en biquini contorneándose; mientras nos
provocaban erecciones a nosotros, jóvenes libidinosos que turban su mente cada
vez que pueden. Esa tarde del primer día, una vetusta imagen del mundo del que
veníamos iba cayendo junto con el ocaso.
Recuerdo las noches gélidas y pasivas, en donde el humo nos secaba
la boca, nos envolvía en un manto cómico y enrojecía pupilas; era la mala
posición de la fogata, claro está. Sobrellevamos el frió con alcohol, el elixir
liberador del bufón sincero y cariñoso, al que normalmente mantenemos
aprisionado en barrotes de vergüenza.
Respiramos gustosos el aire liviano y puro del mar, lo esencial de
ese momento era olvidarnos de todo lo superfluo y farandulero de la ciudad,
quedar aliviados de presiones, porque dentro de todo hombre hay un niño que
quiere salir a jugar con sus amigos, era el momento, era nuestro momento.Solo soy alguien que se alimenta de recuerdos, y ese, es mi
platillo preferido…
19 de abril de 2013
Avasallados
Published :
18:29
Allí yacen los que imploran un paraíso sin merecerlo, sin
transformar su entorno para conseguirlo, solo esperan. Hacen de su vida algo
tedioso y escrito en piedra, viven como se les manda y tratan como quieren
,ofrecen limosnas a cambio de dar un maquillaje cándido a su despistada alma,
tan podrida como su consciencia, Allí donde mora la razón de los hombres, en
ellos solo se ve superpuesto una masa acuosa en donde prima el conformismo.
A la hora del careo final, se encontraran solos como un lobo
perdido, desencajados; aferrándose a la vida, la última instancia de todo
hombre.
Así hablo Sergio
17 de abril de 2013
Confinando el Dogma
Published :
13:54

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